Héctor Castañeda Arceo ingresa al Sistema Nacional de Creadores de Arte

*El director teatral universitario, actor, dramaturgo y gestor de proyectos, asegura que este reconocimiento “representa entender que crear desde Colima también es crear en la escena nacional”

 

Luego de 26 años de entrega al teatro, incluso desde lugares como Tecomán, donde el teatro era una rareza, Héctor Castañeda Arceo, director teatral, dramaturgo, actor y gestor de proyectos acaba de ingresar al Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA) de la Secretaría de Cultura en la categoría de Dramaturgia (artes escénicas), un reconocimiento que llega acompañado del éxito de dos de sus producciones más recientes: Demonios blancos y Las voces en mi cabeza.

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En entrevista, dijo que se enteró del ingreso al SNCA en la página web de la Secretaría de Cultura. “Me emocioné mucho. Todavía sigo en shock. Aún no termino de digerir la noticia. Es una posibilidad maravillosa en muchos sentidos, me hizo muy feliz y me llena de expectativas y sueños por todo lo que significa en cuanto a posibilidades”.

 

Creado en 1993, el Sistema Nacional de Creadores de Arte nació para asegurar que las creadoras y los creadores puedan dedicarse, en la mayor parte de su tiempo, a la creación. Cada año, alrededor de 200 creadores logran esta oportunidad para recibir, durante tres años, un estímulo económico de 32 mil pesos mensuales.

 

“No soy el primer colimense en obtenerlo, y qué bueno, porque Colima tiene una trayectoria cultural importante a nivel nacional. El reconocimiento lo han recibido antes artistas como Alberto Isaac, el maestro Zamarripa, la maestra Janeth Pinela en el área de teatro y la maestra Isolda Rendón, docente universitaria, en el área de danza”, compartió.

 

Le gustó que esta vez más creadores de los estados, no sólo de la CDMX, como ocurría antes, reciban este apoyo.

 

Aunque nació en Colima, Héctor Castañeda pasó sus años de infancia y formación en Tecomán, una ciudad que dejó para seguir su preparación y a la que volvió hace once años para impartir talleres de actuación a jóvenes. “A partir de esos talleres empezaron a surgir muchos grupos de teatro, proyectos y montajes”. Empezó con Puercoespines Teatro produciendo teatro con apoyo federal y muchas veces sin apoyo.

 

En este contexto -agregó- “quiero reconocer y agradecer siempre a la Universidad de Colima, que no nada más es mi casa, sino una de las instituciones que más se ha desarrollado y ha puesto los ojos en algo que a mí me interesa especialmente: las juventudes”. Gracias a su trabajo con jóvenes de los bachilleratos 20 y 5, hace unos días ganó el primer lugar en la categoría de bachillerato del Festival Internacional de Teatro Universitario de la UNAM, con la obra Demonios blancos, escrita por Martín Quetzal. Esta obra aborda el rechazo, la necesidad de pertenecer y la búsqueda de identidad durante la adolescencia.

 

Esa misma obra, adelantó, la llevarán al Festival Mundial de Teatro Adolescente Vamos que Venimos, que se realizará en Buenos Aires, Argentina, del 12 al 18 de octubre, “Es bonito que las chicas y los chicos se encuentren con jóvenes de su edad que hablan su mismo lenguaje y han vivido circunstancias similares, y que cuenten historias que hablan de sus propias realidades. El teatro que hacemos se preocupa por poner en escena las problemáticas de la juventud. Hemos producido obras que hablan del suicidio, la identidad, la vocación y el acoso escolar, y eso legitima y refuerza lo que hacemos”.

 

Con el grupo de jóvenes Orión en la frente, además de ir a Buenos aires, también llevará la obra Las voces en mi cabeza al Cuarto Encuentro Cultural de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), que se realizará en Tepic, Nayarit, el 29 y 30 de septiembres, así como el 1 de octubre. Esta última obra, dijo, “está pensada para que la comunidad sorda pueda apreciarla mejor; no contiene ningún clip de audio y todo se dice a través de Lengua de Señas Mexicana”.

 

Sobre la importancia de experimentar el teatro en la adolescencia y juventud, dijo que, por siglos, “el teatro ha sido un escaparate para decir cosas, incluso para que la gente se queje del poder de la Iglesia y del Estado, y a ninguno de los dos le ha gustado nunca que la gente opine. A pesar de todas las circunstancias, el teatro conserva esta capacidad de revelarnos nuestra humanidad, desde lo político (el teatro siempre es político) hasta lo humano y lo ambiental”.

 

Por lo anterior, uno de sus sueños es que algún día exista la carrera de actuación en la Universidad de Colima. “Sería maravilloso; no quiero decir que la Universidad relegue el teatro. Tenemos un teatro maravilloso con cartelera frecuente, pero tener una licenciatura sería un paso importante. Muchos jóvenes llegan al teatro de manera intuitiva, incluso sin haber visto nunca una obra, y ahí encuentran un lugar”.

 

Al preguntarle qué fue lo que más pesó para su ingreso al SNCA, compartió que tal vez eso tiene que ver con dos cosas: “La primera, el trabajo que he hecho con las juventudes. Buena parte del respaldo del proyecto se sostuvo en mi currículum de trabajo con jóvenes, y los proyectos que voy a realizar durante estos tres años están pensados para juventudes, entre ellos el montaje de Campirana, de la maestra Vera Vázquez, cuyo elenco será 80 por ciento juvenil. La segunda es el apoyo a los proyectos que suceden fuera del centro del país; Colima se encuentra geográficamente alejado, y creo que eso también abrió una puerta, sin dejar de lado, por supuesto, todo el currículum artístico que he desarrollado durante 26 años”.

 

Finalmente, aseguró que este reconocimiento “representa entender que crear desde Colima también es crear en la escena nacional”. Añadió que siente un profundo agradecimiento por la gente que ha confiado en los proyectos: las instituciones, los padres de familia, los elencos, los equipos y la familia que ha dado su tiempo y su espacio para que estos proyectos puedan suceder”.

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