• Se trabaja con la CDHEC para buscar mecanismos de revisión que no vulneren los derechos las niñas, niños y adolescentes

Tras el lamentable hecho ocurrido en el estado vecino de Michoacán, donde un joven de 15 años presuntamente privó de la vida a dos docentes en una institución educativa privada, el secretario de Educación y Cultura de Colima, Adolfo Núñez González, hizo un llamado a madres y padres de familia para reforzar la atención en el entorno familiar, especialmente ante posibles cambios en la personalidad de hijas e hijos durante la adolescencia.
Indicó que este tipo de situaciones no deben atribuirse únicamente al ámbito escolar, sino que tienen un origen más profundo en el entorno familiar.
Señaló que resulta preocupante que un menor tenga acceso a un arma de fuego, lo que, dijo, evidencia la necesidad de una mayor supervisión y acompañamiento desde casa.
“Insistimos en la parte que tiene que ver con la educación desde casa. Mamá, papá, revisemos el actuar de nuestros hijos, qué llevan en su mochila, cuál es su situación en las últimas semanas o meses. Hay cambios propios de la edad, pero debemos estar atentos cuando estos son drásticos en su personalidad o comportamiento”, expresó.
Núñez González enfatizó que la adolescencia es una etapa clave en el desarrollo emocional, por lo que detectar a tiempo alteraciones significativas puede ser fundamental para prevenir conductas de riesgo.
En cuanto a la posibilidad de implementar revisiones escolares, el titular de Educación explicó que se ha trabajado de manera coordinada con la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Colima para analizar mecanismos que permitan garantizar la seguridad sin vulnerar los derechos de las y los estudiantes.
Indicó que, incluso, el término “Operación Mochila” ha generado rechazo entre el alumnado, al considerar que podría interpretarse como una invasión a su privacidad. No obstante, señaló que en algunas escuelas ya se realizan revisiones con el consentimiento y la presencia de madres y padres de familia, y que se continuará buscando esquemas que prioricen tanto la seguridad como el respeto a los derechos humanos.
Subrayó que la prevención comienza en el hogar, con una comunicación constante y una vigilancia responsable que permita identificar a tiempo cualquier señal de alerta en el comportamiento de niñas, niños y adolescentes.









