*La generación 2020-2026 comenzó su formación en plena pandemia de COVID-19; seis años después, 82 mujeres y 31 hombres concluyeron los 12 semestres de la Licenciatura de Médico Cirujano y Partero y recibieron su certificado de término de estudios.
La generación 2020-2026 de la Licenciatura de Médico Cirujano y Partero de la Universidad de Colima concluyó una etapa marcada desde su inicio por circunstancias excepcionales: comenzó su formación en plena pandemia de COVID-19 y, seis años después, 113 egresadas y egresados recibieron su certificado de término de estudios.
De quienes integran esta generación, 82 son mujeres y 31 hombres. La ceremonia se realizó en el Paraninfo Universitario este lunes 7 de septiembre. A ella asistieron las y los jóvenes egresados junto con sus familiares, docentes y autoridades universitarias.
En representación del rector Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño, la coordinadora general de Docencia, Susana Aurelia Preciado Jiménez, recordó que esta generación inició sus estudios en 2020, cuando la pandemia obligó a transformar de manera abrupta tanto la enseñanza de la medicina como el funcionamiento de los sistemas de salud.
Lo vivido durante esos años, señaló, dejó aprendizajes que difícilmente pueden encontrarse en los libros, “entre ellos la certeza de que la salud no puede darse por sentada”.
A partir del lema universitario (“Pertinencia que transforma”), invitó a las y los egresados a asumir la idea de “transformar” como parte de su ejercicio profesional. En medicina, dijo, “transformar implica preguntarse todos los días cómo hacer mejor las cosas y no limitarse a atender la enfermedad, sino contribuir también a construir comunidades más saludables”.
Destacó además la necesidad de reconocer que en la salud intervienen factores psicológicos, sociales, ambientales y económicos, por lo que pidió a las nuevas y nuevos profesionales participar activamente en sus comunidades, instituciones, proyectos de investigación y en la construcción de mejores sistemas de salud.
“Necesitamos médicos que no solamente curen, sino que también prevengan, investiguen, escuchen, acompañen y transformen; profesionales capaces de mirar hacia adelante sin perder de vista a las personas”, expresó.
Preciado Jiménez recordó también la responsabilidad que implica ejercer la medicina y acompañar a una persona en uno de los momentos más vulnerables de su vida.
Por su parte, la directora de la Facultad de Medicina, Karla Berenice Carranza Peña, señaló que concluir la Licenciatura de Médico Cirujano y Partero representa mucho más que obtener un grado académico: “Supone asumir una responsabilidad con la vida, la dignidad humana y la sociedad, en un contexto marcado por profundas transformaciones sociales, rápidos avances tecnológicos y nuevos desafíos para la salud”.
Pidió a las y los egresados aprovechar las herramientas que ofrece la tecnología sin permitir que sustituyan la empatía, el juicio clínico, la ética ni la sensibilidad que requiere la profesión médica. “Sean excelentes, pero también humanos; competentes, sin dejar de escuchar; líderes, sin olvidar servir, y no permitan que el conocimiento haga más grande su ego que su vocación de servicio”, les dijo.
Carranza Peña, quien además fue madrina de la generación, los invitó a ejercer siempre “la medicina con ciencia, con conciencia y con corazón”.
Durante su intervención destacó también la trayectoria de la Facultad de Medicina y el trabajo desarrollado durante más de cuatro décadas para mantener estándares académicos reconocidos por organismos y referentes nacionales e internacionales de educación médica.
En representación de sus compañeras y compañeros, Kevin Adrián Velasco Bueno recordó que su generación comenzó la carrera en 2020 frente a una pantalla, entre clases por Zoom y las dificultades propias de la enseñanza a distancia.
Después, dijo, llegó la modalidad híbrida y, finalmente, el encuentro presencial: aprendieron a realizar nudos, practicar suturas y preparar equipos quirúrgicos hasta llegar al internado, donde, dijo, conocieron de manera directa la realidad de la medicina y la responsabilidad de atender a pacientes.
Agradeció al profesorado no sólo por transmitir los conocimientos contenidos en los libros, sino también por enseñarles cómo relacionarse con quienes requieren atención médica. Reconoció igualmente el apoyo del personal administrativo y de las familias que los acompañaron durante los seis años de formación.









