¿Cuándo comienza un momento histórico?

España levantó la copa, la marea roja se desbordó para celebrar el triunfo, las imágenes recorrieron el mundo y, como ocurre con cada Mundial, ese instante quedará grabado en la memoria del deporte y en nuestra memoria colectiva.

Mientras veía la celebración, no pude evitar preguntarme: ¿cuándo comienza realmente un momento histórico?

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Para La Roja no empezó un domingo ante Argentina, ni siquiera semanas antes, cuando dio inicio la concentración. La verdad es que el equipo campeón fue resultado de casi cuatro años de trabajo bajo un mismo cuerpo técnico y ganar la Copa del Mundo fue la culminación de un modelo de juego que se fue perfeccionando; no se trató de una improvisación.

Este es el ejemplo perfecto para entender que un hito que marca un antes y un después es el resultado de decisiones que se sostienen en el tiempo, esfuerzos compartidos y una meta en común.

Algo parecido ocurre con la historia de un país. Solemos ver esos acontecimientos como lejanos o totalmente ajenos a nosotros. Al ser parte de nuestra vida cotidiana, pocas veces dimensionamos que estamos viviendo la historia y que, en muchos casos, también la estamos construyendo.

Y creo que México está viviendo precisamente uno de esos momentos.

Por primera vez, nuestro país está encabezado por una mujer presidenta. Ese hecho, por sí mismo, representa un suceso histórico. Pero, si retomamos la pregunta inicial, ¿cuándo comenzó realmente? Diría que mucho antes de la jornada electoral.

La llegada de una mujer a la presidencia fue producto de décadas de servicio público, de la consolidación de un movimiento político y de la confianza que millones de mexicanas y mexicanos depositaron en un proyecto de nación.

Las decisiones que la presidenta toma hoy trascenderán en las próximas generaciones y, una de ellas, ha sido colocar a la educación como una prioridad nacional. Creo que, precisamente por ello, México está atravesando una etapa que con el paso del tiempo podremos dimensionar en toda su importancia, especialmente en materia educativa.

La historia de un país también se transforma cuando cambia el destino de quienes lo habitan. Eso conlleva que cada niña, niño y joven que logra permanecer en la escuela y concluye sus estudios amplía su propio horizonte, pero también abre camino para quienes vienen detrás.

En ese esfuerzo, Becas Bienestar es la forma en que esa política pública llega a la vida de millones de estudiantes, para que puedan ejercer su derecho a la educación y construir un proyecto de vida.

Ellas y ellos son el corazón de esta transformación, pero también están las y los maestros, madres y padres de familia que apoyan a sus hijas e hijos y miles de servidoras y servidores públicos que trabajan para que ese derecho llegue a la niñez y a la juventud.

España levantó la Copa del Mundo porque durante años hubo un proyecto. El nuestro es construir las condiciones para que ninguna niña, niño o joven que quiera estudiar vea truncado ese camino por falta de recursos.

Espero que dentro de algunos años miremos atrás y sintamos orgullo de ser parte de esta transformación, porque un hecho que pasa a la Historia comienza mucho antes de que el mundo lo note; pero en este caso, ya está cambiando el futuro.

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