Epicentro Obras, educación y visión de futuro para Colima Hugo RAMÍREZ PULIDO

 

El pasado fin de semana las y los colimenses constataron una vez más el gran cariño que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, tiene por esta entidad. Sin embargo, más allá de las palabras, la mejor manera de demostrar ese aprecio es mediante acciones concretas, y ese afecto por Colima hoy se traduce en obras, inversión, programas sociales y desarrollo para las familias colimenses.

La presidenta lo expresó con claridad al señalar que “hay una presidenta que quiere mucho a Colima”. Y ese cariño se refleja en una serie de proyectos que, poco a poco, comienzan a configurar un estado más armónico, más seguro, mejor comunicado y más hermoso; un Colima acorde con lo que merecen sus habitantes y que durante muchos años esperó obras de gran dimensión que parecían no llegar.

Las inversiones anunciadas y las obras en marcha forman parte de un verdadero clúster de acciones estratégicas que transforman la infraestructura, fortalecen los servicios públicos y generan bienestar para la población. Son proyectos que no aparecen por casualidad, sino como resultado de una gestión constante y determinante encabezada por la gobernadora Indira Vizcaíno Silva.

La mandataria estatal ha construido un perfil de gobernadora cercana a las escuelas y comprometida con la educación, pero también ha enfocado buena parte de su energía en lograr que Colima esté mejor conectado, con mejores servicios de salud y con infraestructura que responda a las necesidades actuales de la población. Su capacidad de gestión y diálogo con el Gobierno de México ha permitido que proyectos largamente anhelados comiencen finalmente a concretarse.

Un ejemplo claro es el nuevo Hospital del IMSS en Manzanillo, cuya primera piedra fue colocada durante esta visita presidencial. Se trata de una obra largamente esperada que brindará atención médica de calidad a miles de familias y que representa una de las inversiones más importantes en materia de salud para la entidad en los últimos años. No es casualidad que el director general del IMSS, Zoé Robledo, reconociera públicamente el impulso que la hoy gobernadora dio a este proyecto incluso antes de asumir el cargo.

Pero la transformación no solamente se construye con concreto, acero y maquinaria. También se construye formando personas. Por ello, uno de los momentos más significativos de la visita presidencial fue la entrega de tarjetas de la Beca Rita Cetina, una política pública que avanza hacia la universalidad de los apoyos educativos para estudiantes desde edades tempranas.

La apuesta por la educación es quizá una de las inversiones más trascendentes que puede realizar cualquier gobierno. Sus resultados no siempre son inmediatos, pero tienen la capacidad de transformar generaciones enteras. En ese sentido, la presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora Indira Vizcaíno están sembrando una semilla educativa en el seno de miles de familias colimenses.

Esa semilla crecerá con el tiempo en forma de niñas, niños y jóvenes mejor preparados, con mayores oportunidades, aspiraciones más altas y herramientas para construir una vida productiva. Primero beneficiará a cada estudiante y a su familia, pero posteriormente sus efectos alcanzarán a toda la sociedad, fortaleciendo el tejido social y generando mejores condiciones para el desarrollo económico y humano de Colima.

Las visitas presidenciales han dejado de ser actos protocolarios para convertirse en espacios donde llegan respuestas concretas a demandas históricas de la población. Ocho visitas en menos de dos años son una muestra de la importancia que Colima tiene en la agenda nacional, pero sobre todo son evidencia de una relación institucional que está generando resultados tangibles.

Hoy Colima vive un momento en el que las obras estratégicas y la inversión educativa avanzan de manera simultánea. Mientras se construyen hospitales, carreteras e infraestructura, también se construyen oportunidades para las nuevas generaciones. Esa combinación de desarrollo material y desarrollo humano es, probablemente, la mejor ruta para consolidar un estado con mayor bienestar, mejores oportunidades y un futuro más prometedor para todas y todos los colimenses.