Estudio nacional analiza cómo jóvenes acceden a la educación y las TIC

Encontró también que los objetivos de vida de los estudiantes se distancian de los cánones tradicionales y se alejan de la vida institucionalizada; “el matrimonio no lo ven como uno de los aspectos fundamentales para su calidad de vida y su satisfacción con la vida”, compartió la Dra. Ana Isabel Zermeño.

 

 

En la charla “L@s jóvenes en México: Transformaciones y retos”, la Dra. Ana Isabel Zermeño Flores, académica del Centro Universitario de Investigaciones Sociales (CUIS) de la Universidad de Colima, presentó la más reciente investigación que lideró sobre el acceso de estudiantes de educación superior a las tecnologías de información y comunicación, y la calidad de vida.

 

Mediante un estudio hecho a 3 mil 629 estudiantes de seis universidades del norte, centro, oriente, occidente y sur de México, la profesora-investigadora indagó sobre temas como la libertad, autonomía y oportunidades de su entorno. Gracias a este trabajo obtuvieron datos interesantes sobre la educación promedio de padres y madres, ocupación de los jóvenes universitarios, satisfacción de vida, tecnoprácticas y su actuación en pandemia.

 

Zermeño Flores dijo que identificaron tres niveles de capacidades en los estudiantes. En el nivel alto, explicó, la mayoría de los estudiantes de la Universidad de Colima reportan que su padre y madre tienen un nivel de estudios que rebasa la media nacional; “son sustanciales las diferencias entre las capacidades de padres y madres y el bajo nivel de marginación en que éstos viven; en la medida que baja el nivel, estas capacidades bajan; es decir, el entorno donde se construyen nuestros estudiantes es muy importante”.

 

La investigadora señaló que aquí se abre una oportunidad como institución de educación superior, de hacer transformaciones estructurales como la creación de talleres para padres y madres con el fin de actualizarlos o fortalecer sus capacidades. Otro hallazgo fue que buena parte de los y las jóvenes en Colima están estudiando o trabajando, a diferencia de la media nacional y que una parte de los universitarios reciben recurso económico y otros no.

 

Respecto a lo anterior, resaltó que las diferencias no son necesariamente negativas; “identificamos que nuestros jóvenes tienen universos más ricos y no sólo se enriquecen de la vida familiar y de la escuela; es importante que tengan una vida externa a la vida familiar, con lo que ésta es otra área de oportunidad”.

 

Un dato preocupante que encontraron, describió, es la baja participación social. El 19 por ciento de estudiantes que sí tiene oportunidad de estudiar es homogéneo y vive en una zona donde no hay un nivel de marginación alto. Sin embargo, los que no pueden entrar a la universidad siguen siendo jóvenes rezagados en sus circunstancias de vida; “también aquellos que tienen padres y madres sin estudios y sin buenos empleos siguen jalando hacia abajo; son cuestiones estructurales para observar y pareciera que la Universidad logra captar estas posibilidades de avanzar”.

 

Encontró también que los objetivos de vida de los estudiantes se distancian de los cánones tradicionales y se van alejando de la vida institucionalizada; “el matrimonio no lo ven como uno de los aspectos fundamentales para su calidad de vida y su satisfacción con la vida”.

 

Concluyó diciendo que la UdeC está alineada a la vida profesionalizante, pero el estudio revela que las y los jóvenes dejan de lado cuestiones de cambio y de ciudadanía. Por ello, recomendó abrir la formación de ciudadanía, así como generar conciencia de cambio y transformación en todas las asignaturas que sea posible, “primero entre nosotros los y las docentes, y luego en nuestros jóvenes”.

 

Las universidades públicas mexicanas, destacó, “están jugando un papel relevante; tenemos que ampliar la capacidad de expansión, que egresen bien formados pero también asegurarnos que estamos ampliando su mirada con perspectivas diferentes”. Se requieren, finalizó, “estrategias que vayan más allá de las cuestiones profesionales para lograr esta transformación social, que es un reto en nuestra casa de estudios”.

 

La respuesta de los y las docentes que asistieron a la conferencia coincidió en el reconocimiento de los hallazgos y la importancia del tema. Expresaron felicitaciones a la investigadora Zermeño Flores y solicitaron una copia de su publicación.

 

Ana Isabel Zermeño Flores es profesora investigadora del Centro Universitario de Investigaciones Sociales y docente de la Facultad de Letras y Comunicación. Es nivel 2 en el Sistema Nacional de Investigadores y miembro del Comité Interinstitucional de Inclusión y Participación Ciudadana, centrado en investigaciones de políticas de inclusión digital. Ha liderado proyectos sobre el tema para la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, la Secretaría de Educación Pública de Jalisco, la Secretaría de Medio ambiente y Recursos Naturales y sobre investigación básica para el CONACYT.