Momento de reflexión

Hemos entrado a la fase final del año 2020, un año que sin duda ha marcado nuestras vidas en lo personal y como sociedad en general. La emergencia sanitaria del COVID 19, tiene de rodillas a los sistemas de gobierno de todo el mundo, desnudando la realidad en muchas áreas donde la humanidad se creía muy avanzada. Las crisis derivadas de este fenómeno aún siguen y pueden agravarse en los siguientes meses, sin embargo, en medio de este remolino de consecuencias negativas, también podemos rescatar lo que nos ha enseñado los tiempos que actualmente vivimos.

Derivado de estos acontecimientos hemos reflexionado más sobre lo efímero de la vida. Recordado que no somos eternos en este plano terrenal, entendimos que de un momento a otro nuestra realidad o la de nuestros seres queridos puede cambiar, caimos en cuenta que lo único seguro que tenemos es el ahora para gozar, para cuidar y para gestar el futuro, nos dimos cuenta de lo difícil que es estar con uno mismo, así también descubrimos lo dependiente y adictos que somos de los hábitos personales y sociales.

Por otra parte, también empezamos a entender qué es lo realmente importante. Nos dimos cuenta que sin salud, nada alcanza. Que vale más un Médico que un futbolista, que es mejor un Maestro que un cantante, que podemos vivir sin espectáculos, pero no sin alimentos, que lo importante muchas veces ya lo tenemos y solo hasta que lo vemos amenazado, lo apreciamos.

Hoy en esta etapa final del año, en tiempos de épocas decembrinas te pido que hagas un alto en el camino. Este año 2020 no ha sido fácil, nos ha tocado en muchos aspectos sensibles por lo que hemos reaprendido a valorar aquello que por la cotidianidad se mostraba invisible ante nuestra mirada condicionada por las preocupaciones banales del día. Hoy para muchos nuestra apreciación de nuestra realidad es diferente: más humana, más sensible, más sensata, mas cerca de lo importante y poco mas alejado de la apariencia.

Quiero terminar estas últimas líneas del 2020 con un agradecimiento primeramente a tu existencia y a tu lectura. !Gracias!

¡Gracias! por escuchar el mensaje, ¡Gracias! Por darle vida a estas líneas, por compartir las publicaciones. Te quiero dar la noticia que estamos muy próximos a estrenar nuestro Podcast de Inifnitologos, esperando con ello llegar a mas personas, ya que lo positivo también merece la pena difundirse.

Te comparto un poema de hace más de 200 años que me encantó, ya que retrata gran parte de la realidad que vivimos.

Cuando la tormenta pase

Y se amansen los caminos

y seamos sobrevivientes

de un naufragio colectivo.

Con el corazón lloroso

y el destino bendecido

nos sentiremos dichosos

tan sólo por estar vivos.

Y le daremos un abrazo

al primer desconocido

y alabaremos la suerte

de conservar un amigo.

Y entonces recordaremos

todo aquello que perdimos

y de una vez aprenderemos

todo lo que no aprendimos.

Ya no tendremos envidia

pues todos habrán sufrido.

Ya no tendremos desidia

Seremos más compasivos.

Valdrá más lo que es de todos

Que lo jamás conseguido

Seremos más generosos

Y mucho más comprometidos

Entenderemos lo frágil

que significa estar vivos

Sudaremos empatía

por quien está y quien se ha ido.

Extrañaremos al viejo

que pedía un peso en el mercado,

que no supimos su nombre

y siempre estuvo a tu lado.

Y quizás el viejo pobre

era Dios disfrazado.

Nunca preguntaste el nombre

porque estabas apurado.

Y todo será un milagro

Y todo será un legado

Y se respetará la vida,

la vida que hemos ganado.

Cuando la tormenta pase

te pido Dios, apenado,

que nos vuelvas mejores,

como nos habías soñado.

𝐊.𝐎’𝐌𝐞𝐚𝐫𝐚 – 𝐏𝐨𝐞𝐦𝐚 𝐞𝐬𝐜𝐫𝐢𝐭𝐨 𝐝𝐮𝐫𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐥𝐚 𝐞𝐩𝐢𝐝𝐞𝐦𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐩𝐞𝐬𝐭𝐞 𝐞𝐧 1800

Con afecto y cariño

SERVIR PARA TRASCENDER
Miguel Vladimir Rodriguez Aguirre

Me encuentras en:

Facebook como: Infinitologos.

Blog: infinitologos.blogspot.com

Mail: [email protected]