Hugo Ramírez Pulido
Mil 700 jóvenes más podrían encontrar en la Universidad de Colima la oportunidad de estudiar una carrera profesional en los próximos años. Esa es quizá la forma más sencilla de dimensionar lo que representa incorporar las instalaciones que ocupaba el Tecnológico de Monterrey al patrimonio estatal y destinarlas al fortalecimiento de la máxima casa de estudios.
La gestión de la gobernadora Indira Vizcaíno Silva permitió que este inmueble conserve su vocación educativa, ahora al servicio de la educación pública. El objetivo planteado es que esta nueva infraestructura contribuya a que, hacia 2030, la Universidad de Colima pueda ampliar su matrícula de nivel superior con mil 700 nuevos espacios.
Esto significa más lugares disponibles para cursar una licenciatura, mayor infraestructura para la formación profesional y, sobre todo, más posibilidades de ingresar a la universidad sin que la falta de cupo obligue a jóvenes a buscar alternativas fuera del estado o recurrir a instituciones privadas que pueden representar un gasto difícil de asumir para muchas familias.
Por ejemplo, para una familia colimense, que una hija o un hijo encuentre un espacio en la Universidad de Colima puede significar evitar colegiaturas privadas o los gastos de vivienda, alimentación y transporte que implica estudiar en otra entidad. Para las y los jóvenes, representa la posibilidad de continuar su preparación profesional cerca de casa y con acceso a educación pública.
La decisión tiene además un doble alcance: mediante la gestión del Gobierno del Estado, un inmueble relacionado desde su origen con la educación se incorpora al patrimonio estatal y posteriormente se destina a fortalecer la infraestructura de la Universidad de Colima. No se trata solamente de un edificio, sino de convertir ese espacio en nuevas oportunidades educativas.
El beneficio deberá reflejarse directamente en las nuevas generaciones. Una Universidad de Colima con mayor capacidad significa más jóvenes estudiando, más profesionistas formándose y más familias con la posibilidad de que sus hijas e hijos accedan a educación superior.
Ahí radica la importancia de esta gestión: transformar infraestructura en educación y educación en oportunidades para las y los jóvenes de Colima.

