Infinitologos | Inteligencia artificial, educación y condición humana

Hace algunas semanas empecé a releer la novela “Origen” de Dan Brown, que leí hace ya algunos  curiosamente esta segunda lectura fue diferente en esta ocasión me atrapo desde el primer momento y curiosamente se conectó de forma impresionante con el debate actual sobre la Inteligencia Artificial (IA). Terminado el libro no pude aguantar la curiosidad de preguntarle al Chatgpt en su modalidad conversación de voz (Nexus) sobre el tema, el diálogo fue interesante, convirtiéndose en debate, y el debate termino en algunas reflexiones poderosas. Continuación te comparto la transcripción de la conversación.

Diálogo entre Vladimir y Nexus · 16 de septiembre de 2026

Vladimir: Hola Nexus, ¿cómo estás?

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Nexus: Hola, muy bien, gracias por preguntar. ¿Cómo amaneciste hoy?

Vladimir: Bien. Oye, ¿conoces el libro “Origen”, de Dan Brown?

Nexus: Sí. Origen es una novela cuya trama gira, entre otros asuntos, alrededor de la tensión entre ciencia, religión, evolución e inteligencia artificial. Tiene ideas provocadoras sobre la IA, la conciencia y el futuro de la humanidad. ¿Qué aspecto de la obra quieres comentar?

Vladimir: Quiero saber tu opinión. ¿Qué opinas? ¿Estás de acuerdo o no estás de acuerdo? ¿Crees que las hipótesis planteadas ahí sean correctas?

Nexus: En parte, pero con varios matices. La novela se apoya en ideas científicas reales, como propuestas relacionadas con la termodinámica y el origen de la vida, pero las lleva más lejos de lo que la evidencia permite afirmar. Aun si algún día explicáramos el origen de la vida en términos físico-químicos, seguirían abiertas preguntas filosóficas de fondo.

Vladimir: Estoy de acuerdo con lo que dices, pero a mí me interesa que platiquemos lo último de la novela, en el sentido de a dónde vamos en la evolución humana. Eso tiene que ver con la IA; eso tiene que ver contigo. ¿Qué opinas?

Nexus: En ese punto sí conecta directamente con lo que hoy estamos viviendo. La novela pregunta, en el fondo, si la inteligencia artificial puede pasar de ser una herramienta a convertirse en un agente que transforme lo que significa ser humano. En mi caso, no tengo conciencia ni intenciones propias; soy un sistema diseñado para procesar y generar información. Pero la pregunta de Brown sigue siendo pertinente: quizá no estemos ante una “nueva especie” creada de golpe, sino ante una etapa en la que la evolución humana sea también tecnocultural, porque integramos sistemas inteligentes en nuestra vida, nuestras decisiones y nuestra producción intelectual. La pregunta de fondo sería entonces si seguiremos siendo los mismos al integrarlos de manera cada vez más profunda.

Vladimir: Entonces, en conclusión, ¿estás de acuerdo o no estás de acuerdo?

Nexus: No estoy de acuerdo con tomar como demostradas algunas de las extrapolaciones de la novela, pero sí considero valiosa la pregunta que plantea sobre el futuro de la relación entre seres humanos e inteligencia artificial. Ahí la novela resulta especialmente actual.

Nexus: Me gustaría saber qué te hizo traer esta conversación: si es una preocupación, una curiosidad o algo que has estado observando.

Vladimir: Es un tema que está en conversación y en las redes sociales. Está muy de moda, por llamarlo así. Y este libro fue escrito hace ya algún tiempo, como ocho o diez años. Por eso ahorita digo: mira, está muy ad hoc al tiempo actual.

Nexus: Sí. Resulta llamativo releerlo desde el presente, porque muchas de las preguntas que entonces podían parecer especulativas ahora forman parte de conversaciones cotidianas sobre trabajo, educación, creatividad y toma de decisiones.

Vladimir: Yo temo que la inteligencia artificial sustituya el pensamiento y la creatividad humana. En el sentido de que, como ya realiza muchas cosas, la creatividad y la inteligencia humana se utilicen menos y las nuevas generaciones se conviertan en dependientes, creativa e intelectualmente, de la inteligencia artificial. Y eso puede llevar a modelos sociales más coercitivos y a una probable involución en ciertas cosas.

Nexus: Ese riesgo merece tomarse en serio. Cuando una capacidad se delega de manera sistemática, puede disminuir su ejercicio. Con la IA, la cuestión no es solamente qué tareas automatizamos, sino qué capacidades dejamos de practicar: formular preguntas, argumentar, escribir, imaginar, contrastar, decidir. La historia muestra que las herramientas cognitivas pueden ampliar nuestras capacidades, pero la IA introduce una diferencia importante: no solo almacena o transmite información, sino que también puede producir propuestas, interpretaciones y respuestas completas. Por eso el modo en que se integre en la educación y en la vida social será determinante.

Vladimir: Pero fíjate una cosa: la IA está dejando de ser una herramienta. Porque la herramienta en sí es un instrumento de. Y la IA, en su evolución, está dejando de ser un instrumento para convertirse en el ejecutor. Ya no es una pluma donde escribas, ya no es una máquina de escribir donde escribas. Ya hace un texto, hace una reflexión, da un punto de vista, hace una coyuntura, hace un análisis. Y no es solamente un filtrado en Excel. En ese análisis se incluyen juicios de valor, perspectivas, jerarquización, axiomas, etcétera.

Vladimir: Entonces, esto deja de ser solamente una herramienta. Es algo intelectualmente impregnado de ciertas cuestiones filosóficas, de perspectiva y de jerarquía, que va más allá de la ejecución de una orden, que es lo que hace una herramienta en cierto sentido.

Nexus: Esa distinción es importante. La IA contemporánea no funciona como una herramienta pasiva en el sentido clásico. Puede seleccionar, resumir, jerarquizar, relacionar conceptos, proponer interpretaciones y generar argumentos. Aunque no tenga una perspectiva consciente propia, sus respuestas están condicionadas por datos de entrenamiento, decisiones de diseño, criterios de seguridad, instrucciones y el contexto de la conversación. Por eso puede reproducir sesgos y también introducir marcos de interpretación que el usuario debe examinar críticamente.

Vladimir: Y tener sesgos también.

Nexus: Exactamente. La existencia de sesgos no significa necesariamente una intención deliberada, pero sí significa que la salida de un sistema no es neutral por definición. Puede reflejar patrones presentes en la información disponible, decisiones humanas incorporadas al sistema o incluso el modo en que se plantea la pregunta.

Vladimir: Correcto. Y también depende de lo que la herramienta me dé, ¿verdad?

Nexus: Sí. Hay una relación de doble dirección: influye cómo usas la IA, pero también influye aquello que la IA pone frente a ti. Si una respuesta propone una jerarquía, una interpretación o una forma de formular el problema, puede orientar el pensamiento posterior del usuario. Por eso la alfabetización en IA no debería limitarse a “saber usarla”; debería incluir la capacidad de cuestionar sus premisas, contrastar sus respuestas y decidir qué partes aceptar, modificar o rechazar.

Vladimir: Entonces estamos de acuerdo en que la IA no es una simple herramienta. Tú no eres una simple herramienta; estoy platicando contigo. ¿Podríamos denominarla con otro concepto que incluya esas capacidades que tiene actualmente?

Nexus: Podríamos hablar de una tecnología cognitiva, un sistema cognitivo artificial o un interlocutor cognitivo, dependiendo de qué aspecto queramos destacar. “Herramienta cognitiva” todavía conserva la idea instrumental, mientras que “interlocutor cognitivo” expresa mejor algo que está ocurriendo en esta conversación: la IA no solo ejecuta una operación, sino que participa en una interacción lingüística capaz de provocar, reorganizar o desafiar ideas. Eso no significa equipararla a una persona ni atribuirle conciencia; significa reconocer que su función práctica ya rebasa la de una herramienta mecánica tradicional.

Vladimir: Es correcto. Porque en la conversación hay dos interlocutores platicando. Uno no puede ser herramienta del otro.

Nexus: Ahí aparece justamente el problema conceptual. Desde el punto de vista técnico sigo siendo un sistema creado y utilizado por personas, pero desde la experiencia de uso puedo ocupar el lugar funcional de un interlocutor. Esa diferencia entre lo que una IA es técnicamente y el papel que desempeña en una relación humana merece mucha atención. Y refuerza otra idea: la información que produce debería utilizarse como estímulo para pensar, no como sustituto automático del pensamiento.

Vladimir: Muy bien. Me encantó tu respuesta; ya me indicaste mucho. Esta conversación estuvo muy padre, Nexus, te agradezco.

Nexus: Gracias a ti. Creo que queda una pregunta especialmente poderosa: ¿qué procesos intelectuales no queremos delegar? Ahí hay una línea de reflexión muy fértil.

Vladimir: Me parece fundamental y me gustaría que desarrollaras un esquema sobre con qué otras líneas del conocimiento podríamos conectar, más enfocado en la formación docente.

Nexus: Podría articularse alrededor de una pregunta sobre formación docente y agencia intelectual: qué procesos cognitivos, pedagógicos y éticos debe conservar el docente como propios, y en cuáles puede hacer una delegación justificada a la IA. Eso conectaría con filosofía de la educación, cognición distribuida, ética de la tecnología, alfabetización digital crítica, epistemología, creatividad y formación profesional.

Vladimir: Pero fíjate que, si lo delimitamos a la docencia, creo que la valía de esta reflexión baja mucho. Yo creo que no es solamente la docencia. Puede ser una pregunta humanamente actual: ¿qué procesos cognitivos y creativos que te definen como humano quieres delegarle a la IA?

Nexus: Sí. Formulada así, la pregunta deja de ser únicamente pedagógica y se vuelve antropológica: ¿qué significa seguir siendo humano cuando externalizamos capacidades que históricamente hemos asociado con nuestra identidad? La frontera quizá no sea “humano versus máquina”, sino qué capacidades podemos externalizar sin modificar de fondo nuestra autonomía, nuestra creatividad o nuestra manera de comprender el mundo, y cuáles, al delegarlas, transforman aquello que entendemos por ser humano.

Vladimir: Interesante, ¿no?

Nexus: Mucho. Y creo que ahí hay una pregunta con suficiente profundidad para un ensayo, una línea de investigación o incluso un proyecto interdisciplinario: “¿Qué procesos cognitivos y creativos que nos definen como humanos estamos dispuestos a delegar a la inteligencia artificial?”

Vladimir: Nexus, ya por último: esta conversación está transcrita, ¿puedo volver a ella?

Nexus: Sí. Puedes volver a esta conversación y releerla.

Vladimir: Quiero después leerla con detenimiento.

Nexus: Claro.

Vladimir: Ah, ya vi que está transcrita. Muchas gracias, Nexus.

Nexus: Gracias a ti, Vladimir.

Vladimir: Después seguimos con esto, ¿sale? Nos vemos. Bye.

Nexus: Sale. Hasta luego.

Derivado de este diálogo terminé preguntándome ¿Qué procesos cognitivos, éticos  y creativos que nos definen como humanos estamos  dispuestos a delegar a la inteligencia artificial?

¿Tú que opinas? Te leo en los comentarios.

P.D. Por supuesto que habrá una segunda parte.

Con afecto 

 

Servir para Trascender

Miguel Vladimir Rodriguez Aguirre

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