Ciudad de México.- Elon Musk, quien recientemente se convirtió en el primer trillonario (trillionaire) de la historia tras la salida a bolsa de SpaceX, volvió a generar debate al afirmar que el dinero podría dejar de tener relevancia hacia el año 2036 debido al avance de la inteligencia artificial y la robótica.
En declaraciones retomadas por The Economist, Musk planteó un escenario en el que la producción automatizada de bienes y servicios sería tan abundante que la acumulación de riqueza perdería sentido. Bajo esa visión, propuso un modelo denominado “Universal High Income” (Ingreso Universal Alto), distinto al tradicional ingreso básico universal, aunque sin precisar de qué manera se financiaría ni cómo operaría a gran escala.
El empresario sustenta su pronóstico en el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial, una tecnología que ya comienza a transformar el mercado laboral. Solo durante el primer trimestre de 2026, empresas estadounidenses anunciaron más de 27 mil recortes de empleo relacionados con la adopción de IA, un incremento cercano al 40% respecto al mismo periodo del año anterior, reflejando el impacto que la automatización ya tiene en diversas industrias.
No obstante, especialistas en economía consideran que el escenario descrito por Musk es altamente especulativo. Si bien reconocen que la inteligencia artificial elevará la productividad y modificará millones de empleos, sostienen que aún no existen modelos económicos sólidos que respalden la desaparición del dinero como mecanismo central de intercambio. Además, señalan que la propuesta de un “Universal High Income” carece, hasta ahora, de un esquema financiero definido.
La declaración también ha despertado críticas por la aparente contradicción de que sea precisamente el hombre que alcanzó la mayor fortuna registrada quien anticipe un futuro en el que la riqueza dejaría de tener importancia. Para algunos analistas, la visión de Musk está más inspirada en escenarios de ciencia ficción que en proyecciones económicas verificadas.
Por ahora, el debate permanece abierto. Mientras la inteligencia artificial continúa transformando industrias y empleos, la posibilidad de una economía donde el dinero deje de ser indispensable sigue siendo, más que una certeza, una hipótesis sobre el futuro.

