Por Francisco Espíritu Gómez
FINANZAS FUERTES

Que la agencia HR Ratings haya elevado la calificación crediticia del Estado de Colima de HR BBB+ a HR A-, significa un mejoramiento importante de su la solvencia que se traduce en un riesgo bajo de incumplimiento de pago y refleja finanzas públicas más fuertes, mejor manejo de deuda, mayor estabilidad económica y un atractivo a la inversión.
La noticia que se dio hace unos días representa un escenario favorable para la entidad, si se toma en consideración que un incremento de este tipo permite recuperar el nivel de alta liquidez que no se alcanzaba en 12 años, y que pone a las finanzas públicas del estado en una trayectoria de recuperación sostenida y disciplina fiscal.
De esta manera se viene cumpliendo el compromiso de la gobernadora Indira Vizcaíno Silva, de recomponer las finanzas del gobierno que a su llegada pasaba por la peor crisis de las últimas décadas; ahogado en el mar de intereses que se pagaban por los compromisos contraídos en sexenios pasados, y que no permitían avanzar un milímetro en el mejoramiento de la calificación para Colima.
Entre otras cosas y en términos prácticos esto significa que uno de los impactos más directos tiene que ver con el ahorro, con la posibilidad de reestructurar deudas vigentes o con obtener nuevos financiamientos a tasas de interés más bajas y reducir el costo del servicio de la deuda, toda vez que, al tener una mejor nota crediticia, los bancos comerciales y de desarrollo perciben menos riesgo de impago.
Derivado de ello se pueden enlistar otra serie de beneficios posibles, relacionados con la liberación de recursos para gasto público e infraestructura, debido a que el gastar menos en el pago de intereses, el gobierno genera un mayor balance del superávit y el ahorro interno que permite un mejor rendimiento del presupuesto para prioridades sociales, obras, seguridad, salud o programas educativos, sin necesidad de mayor endeudamiento.
El alza de calificación por parte de las agencias, se logra cuando hay, como en el caso del Gobierno de Colima, un manejo más controlado de los créditos quirografarios a los que anteriormente el estado recurría con frecuencia para cubrir necesidades inmediatas de liquidez, como ocurrió en el sexenio de Ignacio Peralta que llegó al lamentable caso del impago de la nómina estatal.
El mejoramiento de la nota confirma entonces que Colima ha estabilizado su liquidez presupuestal, reduciendo la deuda neta ajustada y fortaleciendo su autonomía financiera, además de volverse más atractivo a la inversión, debido a que el grado A-proyecta certidumbre macroeconómica y legal, que funciona como una carta de presentación positiva para atraer proyectos industriales, logísticos y comerciales.
