Hay hogares donde una silla de ruedas no ha quitado las ganas de salir adelante. Donde una mamá sigue sonriendo a pesar de las dificultades. Donde un abuelo nunca pierde la esperanza de que las cosas mejoren.
Cada casa que visito me recuerda que Colima no necesita políticos que prometan desde una oficina. Necesita personas que escuchen antes de decidir.
Porque gobernar no empieza el día que se gana una elección. Empieza el día que decides tocar una puerta, sentarte a escuchar y nunca olvidar el nombre de quien te abrió.
Yo quiero conocer el Colima de las familias, no el de las estadísticas.
Reflexión de Víctor Torres López
Coordinador Municipal de Afiliación del Partido del Trabajo en la capital colimense.



