*Este evento es considerado el congreso mundial de medicina deportiva más importante del mundo.
La semana pasada, estudiantes de licenciatura y posgrado de la Universidad de Colima participaron en el Congreso Mundial y la Reunión Anual del Colegio Americano de Medicina del Deporte (ACSM, por sus siglas en inglés), realizado en Salt Lake City, Utah, Estados Unidos. Este evento es considerado el congreso mundial de medicina deportiva más importante del mundo.
En este encuentro, donde se presentan más de 3 mil trabajos de investigación de todo el mundo, la Universidad de Colima presentó 6 proyectos desarrollados por estudiantes de la Maestría y el Doctorado en Ciencias Médicas, así como por alumnos de la Facultad de Ciencias de la Educación, informó en entrevista el Dr. Pedro Julián Flores Moreno, profesor investigador de esta Facultad. Los trabajos presentados son parte de la línea de investigación en actividad física, deporte, movimiento y salud.
Pedro Flores destacó que la participación de este año fue especialmente relevante, ya que “regularmente presentábamos uno o dos trabajos; el presentar seis quiere decir que las investigaciones de los estudiantes de la Universidad de Colima están teniendo ya una posición a nivel mundial”. Compartió que tanto él como Fabián Rojas, investigador de la Facultad de Medicina, también participaron en este encuentro.
Además, comentó que se fortalecieron colaboraciones con la Universidad de South Alabama, la Universidad de Louisville, en Kentucky, y la Universidad de Costa Rica. “Son personas que hemos conocido en reuniones anteriores; han estado interesadas y han dado seguimiento al trabajo que estamos haciendo aquí en la Universidad de Colima”, señaló.
Sin duda, añadió, el hecho de que cada vez sean más los estudiantes que participan en eventos internacionales “no sólo fortalece la presencia de la UdeC en el ámbito científico internacional, sino que consolida colaboraciones académicas con instituciones extranjeras y confirma el impacto y la calidad de las investigaciones que se desarrollan en la línea de actividad física, deporte, movimiento y salud”.
Finalmente, comentó que este año presentaron trabajos relacionados con ejercicio físico y funciones cognitivas, ejercicio físico y composición corporal en adolescentes, ejercicio físico en pacientes sometidos a hemodiálisis, y estudios sobre la medición de los niveles de actividad física y la composición corporal.
¿En qué trabajan los jóvenes investigadores?
Dos investigaciones se centran en evaluar la incorporación del ejercicio físico con pacientes que reciben hemodiálisis en el Centro Estatal de Hemodiálisis del estado: Israel Pérez, estudiante del doctorado en Ciencias Médicas, y quien trabajó en los primeros pasos para incorporar el ejercicio en estos pacientes, ahora evaluará los efectos sobre la funcionalidad del paciente, la composición corporal y ciertos parámetros bioquímicos, cuando se les dé un complemento nutricional en los pacientes.
Mientras, Evelyn Ceballos, quien labora en el Departamento de Nefrología del Centro Estatal de Hemodiálisis, enfoca su estudio en evaluar los efectos del ejercicio físico sobre la masa muscular y la densidad mineral ósea, en pacientes con enfermedad renal que reciben tratamiento de hemodiálisis.
Manuel Celaya y María Cepeda, por su parte, trabajan en un ensayo clínico en corredores recreativos; es decir, aquellas personas que corren en espacios recreativos como jardines, espacios acondicionados o en las calles. Los participantes recibieron un esquema de apoyo nutricional compuesto por dos complementos BCAAs, aminoácidos ramificados y vitamina D.
“En mi caso -dijo María Cepeda-, analizo los efectos de ciertos suplementos en el desempeño físico mediante pruebas de pista y biomarcadores asociados con la fatiga muscular”. Por su parte, Manuel Celaya explicó que su trabajo se enfoca en variables cognitivas: “Comparo si algunos de estos suplementos pueden influir en las funciones ejecutivas durante la carrera, por ejemplo, en la flexibilidad cognitiva y la capacidad de inhibición”.
De acuerdo con los estudiantes, este tipo de investigación cobra relevancia, ya que después de la pandemia por COVID-19 se vio que las prácticas al aire libre aumentaron, así como el consumo de diferentes suplementos, pero a diferencia de las y los deportistas de alto rendimiento, dicha ingesta no está supervisada.
“Queremos identificar la dosis óptima que tenga un efecto positivo en el desempeño físico y en los biomarcadores asociados con la fatiga muscular; es decir, que permita a la persona rendir en mejores condiciones físicas y, al mismo tiempo, favorezca una mejora en sus funciones cognitivas”, agregó María Cepeda.
Recientemente, un consenso internacional propuso cambiar el nombre del síndrome de ovario poliquístico por el de síndrome ovárico metabólico poliendocrino, con el fin de reflejar mejor su carácter multisistémico. Este cambio reconoce que no se trata únicamente de una condición ginecológica, sino de un trastorno que involucra alteraciones hormonales, metabólicas y reproductivas. Como primer acercamiento a esta línea de estudio, en la Facultad de Ciencias de la Educación se realizó una intervención con mujeres que presentan esta condición, enfocada principalmente en el ejercicio físico.
En una segunda etapa participará Leticia Velázquez, estudiante de la Licenciatura en Nutrición, junto con estudiantes de Ciencias de la Educación, para incorporar un enfoque más integral que combine ejercicio y alimentación. “Mis compañeros me apoyarían con la parte del ejercicio y yo intervendría con la dieta. Con estos dos aspectos buscamos evaluar en qué medida disminuye la resistencia a la insulina, así como identificar posibles cambios en indicadores cardiovasculares y otros parámetros relacionados con la salud metabólica”, explicó Leticia.


















