Por: Alejandro Ramírez
CIUDAD DE MÉXICO 4 DE MAYO DE 2026 (Archivo Digital).-

La noche en el Estadio Banorte arrancó con ese nervio eléctrico que solo el Clásico Capitalino entre América vs Pumas, no era un partido cualquiera: era liguilla, era matar o morir y ambos equipos lo entendieron desde el primer suspiro.
Apenas al minuto 5, Pumas soltó el primer zarpazo. Un disparo desde fuera del área, tras un error en la salida americanista, silenció a la grada azulcrema. Era el 0-1 y el aviso de que los universitarios no llegaban como líderes por casualidad.
El América reaccionó pronto. Isaías Violante apareció para empatar y devolverle el alma al equipo de André Jardine. Pero el partido no estaba para pausas ni treguas: Pumas volvió a golpear antes del descanso, aprovechando otro error defensivo y un rebote mal controlado por el arquero. 1-2 al medio tiempo y la sensación de que el visitante tenía el control.
La segunda mitad comenzó como una pesadilla para las Águilas. Jordán Carrillo vio adelantado al portero y marcó el tercero. 1-3. El Azteca quedó en silencio, y la eliminatoria parecía inclinarse definitivamente hacia el lado auriazul.
Pero si algo define al América en liguilla es su capacidad de resistir incluso cuando está contra las cuerdas.
Cuando el reloj marcaba el tramo final, el partido dio un giro dramático. Dos errores defensivos de los universitarios provocaron dos penales consecutivos. Desde los once pasos, las Águilas no perdonaron. Henry Martín volvió a aparecer en momentos grandes y Alejandro Zendejas firmó la igualada.
El estadio pasó del silencio al delirio. En cuestión de minutos, el 1-3 se transformó en un 3-3 que parecía imposible.
Los últimos instantes fueron un intercambio de golpes, pero el marcador ya no se movió. El silbatazo final dejó una sensación clara: nadie gano pero el espectáculo fue total.
La vuelta de los cuartos de final será el próximo 10 de mayo en ciudad universitaria.









