La detención y muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, marcan, según el análisis del periodista Óscar Balderas en el Noticiero de Milenio con Liliana Sosa, el cierre de una era en el crimen organizado global.
De acuerdo con Balderas, el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación no solo fue el narcotraficante más poderoso de México, sino el criminal con mayor expansión internacional en la historia reciente.
Balderas subrayó que no existe antecedente de una figura criminal con el perfil de Oseguera: con presencia en más de 60 países, operación en los 50 estados de Estados Unidos, confirmado por mapas de la DEA. Control en las 32 entidades federativas de México, según registros de la Defensa Nacional. Una fortuna estimada en casi mil millones de dólares, con capacidad de soborno y acceso a armamento de última tecnología.
Indicó que ni siquiera Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, logró una expansión territorial similar, señaló el analista.
Detalló que originario de Aguililla, Michoacán, Oseguera pasó de admirar a los grupos criminales locales a convertirse en el arquitecto de una red global que transformó el mercado de drogas, apostando por las metanfetaminas y estableciendo alianzas estratégicas en Asia, particularmente en China.
Recordó que el 1 de mayo de 2015, el CJNG marcó un antes y un después al derribar una aeronave militar durante el Operativo Jalisco en Villa Purificación, Jalisco, asesinando a 11 militares y dos policías federales.
Para Balderas, ese momento fue la “graduación” del cartel a las grandes ligas internacionales.
A partir de entonces, el grupo criminal innovó en el uso de tecnología con drones con explosivos, minas antipersonales en zonas limítrofes, redes internacionales en África, Asia y Europa.
Además, la combinación de visión internacional, poder financiero e innovación tecnológica consolidó a Oseguera como el criminal más influyente del planeta.
Según el análisis, la ofensiva definitiva llegó con el segundo mandato de Donald Trump, quien habría colocado como prioridad la destrucción de los cárteles mexicanos.
“Cuando el Tío Sam te quiere, no hay escondite más oscuro donde te puedas ocultar”, afirmó Balderas.
Tras cuatro décadas de impunidad, el cerco internacional, las presiones políticas y las fracturas internas del CJNG, sumadas al deterioro de salud del capo, precipitaron su caída.
Ahora, comentó el analista, es un imperio sin heredero claro, su hijo, “El Menchito”, permanece preso en Estados Unidos; sus hijas están alejadas de la toma de decisiones y otros posibles sucesores no tendrían el liderazgo necesario para mantener cohesionada la organización.
Es por eso que la sucesión desordenada podría abrir una etapa de disputas internas, traiciones y reacomodos que impactarían el mapa criminal global.
Más allá del personaje, su captura y muerte representan un momento histórico: el final del hombre que redibujó el mapa del narcotráfico mundial.
La caída del capo más poderoso del mundo no solo cierra un capítulo; abre una nueva etapa de incertidumbre en el crimen organizado internacional.









