César Barrera Vázquez
No respaldo partidos políticos por su color ni por lealtades heredadas, sino por lo que representan en términos de libertades, derechos y contrapesos al poder. Los partidos son circunstanciales. Los derechos son fundacionales.
De ahí que quienes buscan debilitarlos o eliminarlos tengan mi repudio total. Y quienes los defienden, fortalecen las instituciones y garantizan la transparencia, cuenten con mi respaldo. Así de simple.
Al final, más que los partidos, son las personas y sus acciones las que importan. El PRI de los setenta y ochenta no es el mismo que el del 2012. Morena, en muchos sentidos, es el PRI de antaño: un partido hegemónico, con los mismos personajes que antes criticaban el sistema y que ahora lo reproducen con más fervor.
Por eso, en su momento, coincidí con los priistas, panistas, perredistas, petistas y del Verde (muchos de los cuales hoy están en Morena por conveniencia personal) que aprobaron reformas como la educativa de 2013. Esta reforma no fue una ocurrencia de un gobierno, sino una exigencia de la ciudadanía y de los padres de familia que pedían mejores maestros y evaluaciones para garantizar la calidad en la enseñanza.
Y es que la reforma educativa puso fin a la venta y herencia de plazas sindicales. Introdujo la evaluación docente para que los mejores maestros estuvieran en las aulas. Creó el INEE, un organismo autónomo conformado por expertos en pedagogía para mejorar los métodos de enseñanza y eliminar el adoctrinamiento ideológico que históricamente se ha impuesto desde la SEP. ¿Por qué un ciudadano libre estaría en contra de todo esto? En contra estuvieron los grupos fácticos y corporativistas del magisterio.
Lo mismo ocurrió con la transparencia. En 2014, se creó el INAI, un instituto que permitió a periodistas y ciudadanos acceder a información clave sobre el uso de recursos públicos. En ese momento, Mely Romero, como senadora, votó a favor de su creación, al igual que del CONEVAL, el organismo que evaluaba la efectividad de las políticas públicas contra la pobreza. Con eso me ganó Mely y desde ese entonces la respaldo.
Porque gracias al INAI pude revelar información sobre casos de violencia sexual en escuelas, el gasto en festivales y eventos gubernamentales, la gestión de proyectos federales en el estado, el nivel de cumplimiento de los indicadores del Plan Estatal de Desarrollo, los casos de los niños sicarios y el diagnóstico del impacto del cambio climático en Colima. Ese es el periodismo basado en el derecho al acceso a la información.
Reitero: personas y no partidos. Por eso respaldo a Mely Romero. No porque sea priista o de la CNC, sino porque ha defendido los derechos ciudadanos y la transparencia. De la misma manera, si en algún momento actuara en contra de estos principios, la cuestionaría con la misma contundencia, como lo haría con cualquier otro político, sin importar su partido.
Si Morena defendiera con la misma fuerza estos valores, tendría mi apoyo proporcional a sus acciones. Pero hasta ahora, su agenda se ha centrado en desmantelar contrapesos y concentrar el poder. Y eso, para mí, es inaceptable, porque implicaría mi desaparición como periodista de investigación y como activista del derecho humano al acceso a la información.
Dos puntos
Primero fueron los jueces y trabajadores del Poder Judicial. Antes, los empleados del sector salud. Ahora, los maestros toman las calles exigiendo que se respeten sus derechos laborales. ¿Quiénes más faltan?